¿Somos privilegiados los ensenadenses?

¿Somos privilegiados los ensenadenses?

He viajado un par de veces al interior de la república. Por lo regular, la gente me mira con cierto dejo de extrañeza, y no por mi aire europeo (chiste ensenadense) sino porque parezco árabe.
Cuando menciono que soy de Ensenada, siempre recibo este tipo de preguntas o respuestas: ¿se necesita pasaporte para ir allá? O como me dijeron una vez en Guerrero, tú eres un pinche mexicano del primer mundo.
¿En verdad somos tan privilegiados? Tengo un par de amigos de Monterrey a los que les parece gracioso la soltura con la que hablamos de San Diego y áreas circunvecinas. No se necesita ser rico para tener visa. Y el porcentaje de rechazados a la hora de tramitar ésta es bajísimo.
Por eso cuando decimos ya venimos y alguien de fuera nos pregunta a donde vamos, nosotros contestamos con naturalidad, a San Diego.
Una persona de otro estado encuentra esto rarísimo. Para las personas del interior de la república es toda una epopeya conseguir una visa, y encima viajar a los Estados Unidos. Como que es algo así como una peregrinación a la Meca, de una vez en la vida.
Mi amigo de Guerrero me decía que la plaza más codiciada de capitán de puerto era precisamente Ensenada. Que todo mundo habla maravillas de la ciudad. Y me puse a pensar. La neta sí somos privilegiados. En ocasiones anteriores he escrito acerca de esta suerte de aislamiento que tuvimos por muchos años.
Quizá eso ayudó a forjar una identidad. Pero sobre todo el clima. Somos tan snobs que treinta grados Celsius nos parecen un infierno y diez grados Alaska. Y a las personas de otros lares esto les parece simpático. Quizá el asunto de la visa tenga que ver con el escaso porcentaje de gente que migra a los Estados Unidos, comparado con el tamaño de la ciudad. O que todos tengamos enterrado el ombligo aquí, porque por más que vivamos lejos uno de nuestros más grandes deseos es volver a vivir en la ciudad.
Aparte somos una ciudad con una criminalidad bajísima. Comparada con muchas ciudades de Estados Unidos, aquí es muy raro hablar de asaltos violentos y ejecuciones.
Aunque también hay cosas curiosas como los chistes de San Ignacio. Para un Tijuanense o un Mexicalense, San Ignacio no deja de ser un poblado en el sur de la baja california, mientras que desde Ensenada hasta La Paz, los chistes de San Ignacio son material común.
Los ensenadenses tenemos sierra, desierto, playas, muchos lugares a donde ir y sobre todo, fiestas, muchas fiestas. Quizá el ideal del ensenadense medio, sería tener mucho dinero para andar de festival en festival.
Es por eso que mucha gente que migra a Ensenada la ve como un paraíso. Y quizá no entiende la indiferencia con la que tomamos nuestros privilegios, porque quizá no somos conscientes de ellos.
Sería bueno que los ensenadenses y no ensenadenses hablaran de lo que significa la ciudad para enriquecer este asunto, y como es que se percibe Ensenada en otros lugares del país, ahora que de unos años a la fecha se ha puesto de moda por el asunto de la ruta del vino, y los restaurants, y sobre todo porque ya dejamos de ser cholos, vaqueros o surfos, para convertirnos en sommeliers, chefs o músicos.

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