Memorias de un acto más profundo que absurdo

Memorias de un acto más profundo que absurdo

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Cuando me enrumbé a ensamblar el performance Explanada (abril 6. 2013) lo hice con algunas dudas y algo de emoción: ¿Cómo hacer este tipo de obra, que he hecho en lugares más post-industriales del mundo,  en Ensenada? Claro, las respuestas serían obvias: aquí vivo y… la personas —protagonistas y público— son esencialmente las mismas en todas partes. Se me olvidaba que “performance” puede ser sinónimo de revelaciones.

Primeramente, no estoy seguro que me gusta el termino “performance”, y no me gustaría que se popularizara mucho. El asunto se asemeja a tantas cosas: misa, protesta conceptual, danza interna, pintar con sutilezas, brochazos de silencio. Creo que más bien se inventa una forma nueva cada vez que se hace esto.

Creo que el performista la juega de astronauta; esto es más psicológico que estético, más profundo que absurdo, pero alguien tiene que escribir los mapas. Lo hago porque es la más explorativa y desconocida de todas las artes, creo que es un arte de aldea, es mágico, psicológico y antropológico. Claro, depende del chango, o sea el concepto debe ser claro.

Existe una fuerza en la sociedad, en la civilización, en la que todo el logos humano se descarta para crear una identidad nueva. Es muy primitivo, y en algunas etnias se mezcla con prácticas ritualistas y psicodélicas, para acceder a otras dimensiones, otros códigos  Tal cosa es muy importante para la salud espiritual del grupo.

Posiblemente buscamos intuitivamente un conecte hiper-real o mágico en esta edad de incertidumbres y sensacionalismos,  aunque secretamente algunos estamos emocionadísimos con la volatilidad del mundo actual. Ninguna película es tan buena como la que se está viviendo.

Los ingredientes de Explanada fueron simples:  seres y espacio, cada protagonista se hizo responsable por su experiencia, fue interna y externa; con ciertos parámetros dados, la comunidad naturalmente entró en un estado extrañamente conocido.

Un performance es como observarse internamente, observar el entorno y moverse en el espacio sin una idea preconcebida; o sea, es reinventar el ser. En realidad no se sabe completamente qué va a ocurrir o en qué estado se va a entrar. Es como explorar un planeta desconocido sin ser astronauta. Seguramente en el Congo, Tibet, mesoamérica, Mato Grosso, etc, ha habido y ocurren asambleas de esta naturaleza, actos y sesiones que seguramente no tienen nombre, aunque entre nosotros se le llama performance, yo le llamaría “re-inventemos la persona”.

Quiero expresar mis agradecimientos al Cearte y al elenco ad hoc: Paxia Axis, Laura Mza, Óscar Aguirre, Chokani De Azul Celeste, Carolina Granado, Helen Diaz, Zury Mendoza Walking, Jhuan Glopez, Linda Cristal, Felipe Robles, Gladis Figueroa, Dinorah Naieli y Jahnnis Ruz.

 

 

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