Algo de Literatura Californiana

Algo de Literatura Californiana

Por Jorge Postlethwaite

Aparte de ser una entidad política y una potencia mundial, California también es un mito, un imaginario, y un estilo de vida. Tan sólo el nombre emana un halo de fantasía. Una de varias teorías sobre el origen del nombre sostiene que fue un poeta quien la bautizó, en tono de burla por los viajes exóticos de Hernan Cortés. El apodo es una alusión a la isla encantada de Las Sergas de Esplandían, la novela de caballerías. Esta denominación algo fantástica y encantada quedó almacenada en el ADN del terruño. Pareciera que California es una isla, de alguna manera, por la secesión anímica que tiene con el resto de Estados Unidos y el mundo entero. California es un espacio mental raro y diferente, habitado por hippies, surfos, Mickey Mouse, y el irreal mundo de Hollywood, entre otros. Son muchas las historias y los personajes endémicos al trozo de tierra que llamamos California. Son historias y personajes que no hubieran podido existir en ningun otra parte del planeta.

La subcultura californiana se plasma de una manera muy peculiar en obras de ficción, donde los autores han tomado licencia para enaltecer, exagerar, y escrutar muchos de los detalles minuciosos y la idiosincracia de la vida californiana, detalles que a veces pasan por desapercibidos para los que viven adentro de la burbuja. O sea, que la ficción nos permite observar desde afuera, desde otra óptica.  Algunos de los escritores que han logrado retratar el universo californiano con gran acierto y maestría, que han capturado la esencia, el zeitgeist de California, son Thomas Pynchon, T.C. Boyle, y Philip K. Dick, cada uno con su estilo muy peculiar.

  104736Pynchon por ejemplo utiliza la sátira y una prosa rimbombante para mostrar, en su novela Vineland, las secuelas del movimiento hippie, retrata a la última comuna, un enclave clandetumblr_mjxab1fWlG1rqskreo1_500stino, refugio para los hippies empedernidos, agricultores de marihuana o músicos frustrados,  que no se han querido o podido incorporar al nuevo régimen fascista de Ronald Reagan.  T.C. Boyle en Tortilla Curtain colisiona, literalmente, el predicamento del migrante en la frontera de California con un nuevo tipo de yuppie, clase media-alta, que habitan las privadas enrejadas, existencias antisépticas y aisladas.  Es un liberal-humanista, escritor para una revista científica, aterrado a cruzarse con cualquier persona de otra raza, y tratando de salvar el mundo por medio de un consumismo verde. Hacen yoga, meditan, pero se dan cuenta que no pueden comprar el espíritu zen.

Philip K. Dick inventó su propia marca de ciencia ficción. Abordó engimas filosóficos y místicos en casi todas sus novelas, casi siempre situadas en el fut936full-valis-coveruro y en otros planetas, pero su trilogía VALIS toma lugar en la era de Nixon y geográficamente en la Bahía de San Francisco. La historia se desarrolla como una novela policiaca, donde el perseguido podría ser Dios o un tipo de Dios, algun creador, tal vez un extraterrestre. Dicha trilogía es tan alucinante como cualquiera de sus historias con naves espaciales y tele-transportadores. Revisando los antiguos acertijos existenciales bajo nueva luz, y llevando como siempre la paranoia a su paroxismo, en VALIS además retrata a su generación de renegados, californianos, hippies de corazón que no pudieron asimilarse, que buscaron un estilo de vida diferente, los de la verdadera contra-cultura. VALIS reluce los valores menguantes del flower-power. La persecución teológica tiene acid rock como música de fondo. Abundan personajes folclóricos, beach bums, músicos frustrados, junkies, a veces indistinguibles en la borrosa y salitrosa neblina, que se esparrama por toda la costa dorada.

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