Sal Fish para presidente

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Por Ramiro Padilla

Hay algo implícitamente ensenadense en el hecho de querer renombrar calles en honor a un tipo que viene a hacer negocios, no amigos. El intento viene a decir más de nosotros que de él. Lo he escrito en otras ocasiones: se nos ha criticado por nuestra falta de identidad, la he defendido como he podido, pero esta clase de pendejadas me deja sin argumentos.
El ensenadense tiene también su parte mala, su excesiva admiración por lo extranjero, creer que la ciudad es una sucursal de California; pensar que nació del lado equivocado de la frontera es parte de ello.
La propuesta de nombrar calles con el nombre de Sal Fish y la Baja Mil presupone una monumental barbaridad aderezada con la falta de quehacer. Aquí me quiero hacer una pregunta, y extiendo la pregunta a los lectores de este artículo: ¿El o los proponentes han meditado la propuesta de manera concienzuda? ¿Qué beneficios traería a la ciudad el gigantesco beso en el trasero a este señor?
No me voy a detener en los daños ambientales ocasionados por la carrera, la visión distorsionada que tiene el ensenadense fanático que considera las carreras un “deporte” (cuya única participación consiste en tragar el polvo de los carros que pasan a alta velocidad) ni en el mito de la derrama económica, como si el éxito del sector hotelero y de servicios estuviese determinado por un par de eventos que suceden cada año. La ciudad es infinitamente más grande que unas carreras.
Y de manera lógica, al ensenadense informado este asunto le parece una barbaridad. Sería como Calígula bautizando la principal avenida de Roma con el nombre de su caballo.
Es cierto también que asistimos a la entronización de la estupidez. Que el alcalde y el Cabildo siquiera analicen la propuesta habla muy mal de ellos. Hay problemas más urgentes en la ciudad, el desabasto de agua, las calles en pésimas condiciones, el aumento de la criminalidad.
No creo que Sal Fish deje de dormir porque no será inmortalizado con el nombre de una calle. A él lo que le interesa es la lana. Y a algunos asnos, quedar bien con él. Digamos no a esta estupidez.

Escritor ensenadense, nacido en 1968. Ha colaborado en diversos medios de comunicación y es Editor y Director de la Editorial San Mateo que ha dado múltiples espacios a escritores de Ensenada, y de otras partes de México Mi twitter: @ramiroatondo https://www.facebook.com/ramiropadillaatondo

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