Quele Chun Kan

Quele Chun Kan

8 de abril de 2015. Segundo día D.C. (después del can) en Baja California. Los letreros de clausurado deambulan hambrientos por Tijuana buscando pollo CanTonés, platillo tan común como siempre y mediático como nunca que representa una mancha en el curriculum de una de nuestras “comidas típicas,” cuyos restaurantes, variables a toda clase social, desde el “Tles lonches pol cien pesos” hasta el “quiele chun kun” de cada mañana, adornan las calles de los cinco municipios de nuestro estado. El meme, símbolo del imaginario colectivo, circula plácidamente por los muros y los hashtags. Perros con verduras, #todossomosperros, “Si ya me tragué tus mentiras, que no me trague un perro en la comida china” y es el tema predilecto de la semana. ¿Que iniciaron las campañas políticas?, ¿Que no les pagaron las vacaciones de los maestros? ¿Que San Quintín sigue en crisis?…  Pelo Cantonés señores, Pelo Cantonés. Hasta el video de David Zepeda se les olvidó a los adictos del trending topic.

Ya siendo serios: Es cierto que estamos en   nuestro derecho de  disfrutar de la broma. Los tiempos son volátiles y hoy vivimos en la posibilidad de reírnos (y analizar, ya si tienen tiempo después del Share y el Like)  una problemática que seguramente no es nueva y ésta no ve de qué era el letrero en la entrada del restaurante clausurado. En concreto:  ¿Cuántas veces hemos comido cosas distintas a las que creemos comer? Y aún más… ¿Cuáles son las condiciones en las que son alimentadas, preparadas y críadas las carnes que comemos?.

Quitémosle matices raciales al asunto: Parte de nuestra cotidianidad bajacaliforniana, sobre todo la de aquellos cercanos a Mexicali y en cierta medida a Ensenada y Tijuana, es convivir con personas asiáticas, de ascendencia China por mayoría. Los nacidos en los ochentas o noventas  lo asimilamos aún más, puesto que es muy común tener amistades y conocidos que ya forman parte de una segunda, tercera o cuarta generación. Podemos recordar algún “Xuan Yi” que le decían “El Juanito” y “Lian Lee”, “La Liliana” y tener recuerdos claros de las celebraciones de algún momento especial en algún “Buffet Chino”. Muchas  sabrosas alternativas de comer carnes de indefinida procedencia, ¡Y disfrutarla!. Lo dicho: Nos hace ruido porque es parte de nosotros. Como el taco de adobada y de pescado. No se trata de chinos, no se trata de “la comida china”, ni de “Juanito” o “Liliana”, es cosa de 1 restaurante comprobado, 4 en investigación y quizá 10 o 15 que se descubran  estas semanas (en fechas electorales, momentos coyunturales en el estado –hasta suena un poco a Caja Compatriota *La dictadura perfecta Dixit– ) pero no de “La comida China”. Se trata de la comida que hemos comido, de restaurantes y personas que conocemos en la vida urbana de todas las clases. La comida china somos todos. Hasta los veganos a los que no les gusta.

Dice el Cónsul de China en Tijuana Wang Jian (Juan John, para los amigos) que no se juzgue a todos los compatriotas, que no es cosa de raza (http://www.lacronica.com/EdicionEnLinea/Notas/Noticias/08042015/959026-Consul-General-de-China-pide-no-juzgar-a-su-comunidad.html) . En fin, sólo para darle la razón, deberíamos repasar un poco de la historia de nuestro estado. El valle de Mexicali, los ferrocarriles, la economía de la capital, las empresas que por años predominaron como ABSA; los ranchos agrícolas (sin jornadas de 100 el día, por cierto), las organizaciones sociales y políticas; las personas comprometidas con el desarrollo de una entidad siempre prometedora y muchas veces relegada; la cocina que en su mayoría distingue por su calidad o accesibilidad y saber que Baja California, estado reciente, mestizo y compacto, no es de razas ni colores: Es de lucha… y malas administraciones públicas: Como las que nos llevan a no tener control sobre el Pelo Cantonés o el gato adobado con mucha salsa y piña, las brochetas de ratón brasileñas, el teriyaki con cucaracha (ese no es imaginado) y muchos otros más.

Total: Sí, está suave reírse de los chinos, con los chinos, en el Buffet Chino, usando ropa china, es parte de hacer soportable esta vida que “está en chino”, esta columna es un ejemplo de ello. Ellos, esa comunidad que ha crecido junto con  nosotros, los que no decimos y creemos más bajacalifornianos y menos caninos, que se ha consolidado y que  contrario a muchos negocios y conceptos que surgen dentro de una entidad difícil para emprender e invertir, va creciendo, abriendo nuevos establecimientos, ¡empleando a mexicanos!.  Dando buenos recuerdos post-graduaciones y pre-hartadota de chun kun.

 

Es importante, antes que nada, saber que toda crisis debe traer cambios en los sistemas deficientes y el cambio en el problema de falta de salubridad y control de los productos en restaurantes, no está en manos del consumidor. Nuestra labor como consumidor –y como ciudadanos, sobre todo-  es exigir igualdad de criterios de limpieza en cada comercio que maneje alimentos, así como el respeto a reglamentos en todas las áreas:

¡No sólo mientras duran los memes !

POST DATA:

Escrito por un mexicalense amante de la comida china, con amigos chinos y 3 perros en su más alta estima y nulo antojo. Quien viene llegando del apocalipsis tijuanense, por cierto.

POST DATA 2:

Un saludo para los veganos que aprovechan la oportunidad para promover el no consumo de ninguna carne. Una buena oportunidad de difundir  hábitos que deben ser saludables y dignos de respeto. No triunfarán conmigo, pero sigan intentando.

Nos vemos en 2 semanas con más memes y ma… terial para compartir.CONEJOS

One thought on “Quele Chun Kan

  1. Comentaba un amigo que aquí en Baja California los chinos cocinan a los perros y los narcos hacen pozole humano, pero que tratar el tema de los perros “No es tan chairo” y por eso la viralización.
    Que perrona colaboración 🙂

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